lunes, 5 de diciembre de 2016

Lo que no escribí

El título es 'El poema que no escribí', pero quizás no se trate de un poema sino de unos comentarios acerca de la vida de aquel día. Así entendemos los poemas de RC, que no están muy lejos de los cuentos que leí hace mucho tiempo. ¿Es esto lo que queremos saber de él? ¡Qué más nos da lo que hiciera! Ahora tan sólo estamos con algo entre las manos, que es un libro de papel, muy bien editado, que voy colocando en la mesa del comedor o en la de la biblioteca. ¿El poema que no escribí? RC sabe que es mejor levantarse y mirar cómo amanece, y que quizás de esta manera va a ser capaz de descifrar el mundo. Allí estábamos, sin más, callados. Tan conmovidos y felices. Lo que puede ocurrir es que no siempre seamos capaces de atisbar aquello que más nos conviene. Por esto RC escribe a veces de una manera que nos hace comprender cómo se ha de vivir para darle sentido a la vida.

El poema que no escribí
Todos nosotros 
Raymond Carver

lunes, 28 de noviembre de 2016

Mi barco

¿Alguien se lo cree? Tendría que ser un barco muy grande para poder hacer todo lo que RC comunica en el poema. "Mandé hacer mi barco por encargo. /.../ Ya le he reservado un lugar especial / en el puerto deportivo". Y enumera los amigos y familiares que van a visitarlo y a permanecer en el barco, y las comidas que va a servir, y la música que se va a escuchar. Schumann, y, "si no resulta", The Who y los Rolling Stones. Una historia que tiene forma de poema y que quizás no comunica nada especial al lector, salvo una sonrisa o un gesto burlón. Pero hay algo que luego nos invita a reflexionar: RC quiere reunir a sus amigos y hacer que se relacionen con él, o que solamente se relacionen entre ellos y él ya se encargará de la intendencia. Quizás el recorrido de la experiencia se ha de nutrir de proyectos más o menos difíciles de ejecutar. Voy a escuchar un rato a Schumann, y si no resulta pondré algo de jazz.

Mi barco
Todos nosotros
Raymond Carver

domingo, 27 de noviembre de 2016

Una concesión

Lo que vamos a hacer no tiene mucha importancia...¿O la tiene? ¿Escribir un rato o irme de caza? Escribir es enfrentarse a uno mismo; en cambio, ir de caza con mi amigo Morris puede ser una pequeña aventura. Lo que vamos a hacer no puede ser sólo una manera de pasar el tiempo sino una manera de fundirnos en él. El aburrimiento quizás provenga de esa necesidad de estar apegados al reloj, de mirarlo de vez en cuando con la cara soñolienta...¿Qué hemos de hacer para convencernos de que la vida seguirá a pesar de todo, y de que si el tiempo es un estorbo sacaremos la conclusión de que el estorbo está en nuestro entendimiento? Releo de nuevo el poema y me gusta mucho el verso Heart jumping in its cage (El corazón dando brincos en su jaula).

Una concesión
Todos nosotros
Raymond Carver

viernes, 25 de noviembre de 2016

Al menos

Quiero levantarme temprano una vez más: así empieza Al menos, y entonces va enumerando lo que quiere hacer el protagonista, que quizás podría ser el mismísimo RC, aunque eso no nos importa nada como lectores, porque el que mira desde la ventana podría ser yo, que también madrugo y me gusta ver los barcos que llegan y el humo de las chimeneas de las casas vecinas, a pesar de que aún no es invierno. Lo que me gusta a mí en el otoño podría añadirse a la lista del poema: ver cómo amarillean las hojas de los árboles del amor y cómo entran los transportistas al garaje del supermercado, y cómo pasan los coches hacia el centro de la ciudad. Así me voy cerciorando poco a poco de que lo que transcurre a nuestro alrededor se convierte en la sustancia de la vida. Y luego, sin mucho énfasis, leer el periódico, o por lo menos mirar el dibujo de El Roto. Hoy, un señor maduro camina, con la mano izquierda en el bolsillo de la gabardina. Y dice: Los sacrificios humanos se mantienen. Ahora lo llamamos mejorar el rendimiento. Al menos, el poema de RC y el pensamiento de El Roto nos ayudan a interpretar el día de hoy.

Al menos
Todos nosotros
Raymond Carver

lunes, 21 de noviembre de 2016

Sobrevivir a la periferia

¿Cómo pueden las ciudades sobrevivir a la periferia? Ayer por la mañana la autovía de salida de Ciutat estaba colapsada. Los centros comerciales de la periferia actúan como imanes. Se está abandonando la agradable conversación con los amigos, salir a tomar algo con alguien a algún bar acogedor...Recuerdo que hace veinticinco años no había nadie por la calle los domingos. Después mejoró algo la ciudad, y hubo un tímido avance en la comunicación que se estila en muchas de las ciudades de la península. Pero ahora parece que volvemos a lo de antes. ¡Pero si los domingos la ciudad no existe! me dice un amigo. Y me puntualiza que le gusta ir a los lugares en donde el afecto lo mantiene alejado de la eficacia. Los sábados sí, los sábados por la mañana hay una fugaz conjunción de espíritu ciudadano y de apertura de puertas: los mercados, los bares, la sensación de que es posible encontrarnos con alguien o con nosotros mismos. Una ciudad es, entre otras cosas, el lugar de los encuentros. Sales de tu casa y sabes que encontrarás a alguien y éste es el aliento del paseo. Aquí siempre ha sido muy difícil, pero fui optimista hace unos años. Ahora ya lo soy un poco menos. Los sábados, por la mañana, quizás...Pero el domingo se vuelve a las andadas, a la uniformidad del desaliento. La mayoría de las parejas de mediana edad que pasean son turistas...Por qué no pueden hacer lo mismo los que viven aquí. Hay que reivindicar la vida en Ciutat, y ser conscientes de que ser beligerantes con la experiencia no nos ha de convertir en fugitivos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Lo que nos suscita el cine, o el teatro

Salimos de casa para pasear por la ciudad, pero también para que el paseo sea una fuente de conocimiento. Y de placer. En la ciudad buscamos sensaciones nuevas, a pesar de que nos conozcamos de memoria el barrio en que vivimos, o el lugar por donde paseamos para disfrutar de un rato agradable. Últimanente me alegro de ver a más gente en el cine. Ayer éramos entre 20 y 30 espectadores en la sala 3 del Augusta, y aquí, en Ciutat, ya son muchos. Añoro las tardes de Madrid, las tardes de domingo en que muchas parejas de media edad hacen cola en las taquillas de los cines y de los teatros. Aquí es más difícil que las parejas de media edad sean capaces de salir de su casa para asistir a algo, lo que sea. Y es una pena, porque después de una función de teatro, o de una película, las imágenes mezcladas con el pensamiento que te han suscitado te dejan el cerebro en un estado de alerta de características siempre nuevas. En un mundo en que vivimos hemos de poner en tela de juicio cada una de nuestras 'verdades', y la mejor forma de hacerlo es contrastando nuestras ideas con las que nos comunican los otros a través de un libro, de una película, de una obra de teatro, de una forografía, de una pintura, de un descubrimiento científico o de un postulado matemático. ¿Por qué hay que buscar en las experiencias que vivimos? Quizás para ponernos entre la espada y la pared, y para dudar de nuestras convicciones más arraigadas.

miércoles, 19 de octubre de 2016

La lluvia

En los lugares donde llueve poco es muy agradable sentir el martilleo gozoso de la lluvia en las persianas, el repique de las gotas en el suelo y su reflejo multiplicador de la luz, una manera de aumentar los efectos de la iluminación nocturna. Sabré que ha llovido lo suficiente si mañana por la mañana los torrentes llevan algo de agua. No hace falta que sea mucha: la suficiente para que corra hacia el mar, en donde se disolverá en la bahía de Palma. Es tan agradecido el paisaje de la isla: con que llueva un poco crece la hierba con un esplendor pudoroso. Al transitar por la autovía, bajando a la ciudad, entre los pinos, se pueden entrever alberos verdes que le conducen a uno hacia recuerdos dulces de la infancia, cuando el campo era un descubrimiento permanente, y cada rincón era un lugar que parecía sacado de los cuentos, o de los viajes que uno imaginaba sin esfuerzo. Cuánto nos sugiere este empiece del otoño. Después del duro verano, los días son un regalo del tiempo que nos dan lo mejor de la vida: la sensación de que a pesar de que todo transcurre hacia su final, a pesar de todo, hay siempre una salida humilde y a la vez hermosa para dignificar nuestra presencia en el mundo.